16.2.09

fotografía móvil

Los Cuatro alrededor del mueble aquél. A lo lejos, el aparato que vocifera mientras por él desfilan partículas de luz reventadas que a la vista engañan, pero que esta vez no importan. Total que nadie les mira. Discursos suaves. Risas. Lazos invisibles tejiéndose de uno a otro, corroborando en cada salto la posibilidad a veces ausente de tranquilidad...
*
Los Tres en posición símil. Cebras de Sol detrás de la persiana y con las estampas de luz que se cuelan a través de ella. Él, con su atuendo habitual que por convención social es aceptado sin alarmas ni santiguaciones. Ustedes, con el-mismo-menos-tricoso (excepto tú, ja) atavío, que sólo utilizan cuando nadie más les mira. Ellos cerca del nivel Alfa. Tú, entre ambos, dichosa y divertida con la com-posición que por efecto Tetris han adoptado...
*
Los Dos en el mismo espacio (¡¡Sóplate esa, Pauli!!). Sus ojos... sus labios... su aliento... su piel... en estrecha correlación con sus homólogos situados en la segunda persona del singular. El tiempo, la luz y el sonido que se transforman y construyen el microuniverso alterno donde tantas veces escapan: burbuja temporal que aísla todos los males del mundo...
*
Tú, en color de Luna. Tú, suspendida en Él. Color de Sol. El tiempo justo para el traslado del mueble horizontal al mueble vertical, la colección de los insumos miniesféricos para la reparación interna de la estabilidad orgánica, y la vuelta al punto de partida. Tu rostro que desaparece mientras trata de colarse, ambicioso, más o menos por la yugular. Viajar a través de las venas y llegar al punto exacto donde nace el vaivén rítmico que despacha el líquido malva hacia todo su cuerpo, dotándole de vida... y que cumple la misma función en el tuyo, ve tú a saber por qué extraña, mágica o viral razón...
*
[Ignoro cuán enfermo sea, pero hay momentos que desearía se prolongaran más o menos hasta la eternidad...]

11.1.09

superlativos

No hay disciplina de estudio más triste que la Geografía.
Lo sabes cuando miras el mapa y resulta que hay tierras tan cercanas como a 9 centímetros entre sí, pero que a escala real se transforman en cosa de 203 kilómetros, que no serían tan dramáticos si no fuera porque a escala cultural se convierten en miles de formas especiales de interacción y vida de distancia, que no serían tan terribles, si no fuera porque en la escala particular de los que, osados, un día se creen amantes y se miran a los ojos y lo afirman, en ocasiones se vuelven la distancia equivalente a mil abismos que en amaneceres como este con Luna llena (que ahora recuerdo, la esotérica guía del Calendario Lunar dice no son las mejores para terminar relaciones largas y apasionadas, ni para cortarse el cabello, ni para sembrar árboles, ni para operarse el corazón… porque las heridas sangran más), parecen aún más imposibles de salvarse sin la certeza de que antes de llegar al otro lado, habrás caído en un vacío de esos que después de mucho tiempo no terminan de dejarte descender.
Y la culpa no es de Shakespeare, aunque te gustaría que así fuera.
Sería más sencillo pensar que con su pluma trazó en un puñado de obras el destino de la humanidad: podrías levantarte cada día y, al empezar con el habitual trajín autocompasivo, recordar que todo es parte de un guión, con lo que tal vez obtendrías la ecuanimidad necesaria para interpretar con un poco más de gracia tu papel, si un día, tarde que temprano, seguro llegaría el punto final y la caída del telón.
En cambio, hemos tenido a bien creer que somos los arquitectos de nuestros destinos… aunque a algunos nos pasa que truncamos la carrera y, cuando queremos colocar la siguiente línea en el plano, caemos en cuenta de que, si ni siquiera teníamos el potencial, por lo menos debimos ponerle ganas al desarrollo de la mínima habilidad.
Pero el tiempo no espera.
Te dicen que se hace tarde y vas dando tumbos mientras eliges y trazas y coloreas… y parece que te salen mejor los monitos que quedan completos con tan sólo una bolita y cinco rayas, que los complejos arquitectónicos que el mundo espera ya estés proyectando, porque es hora: has crecido y tendría que preocuparte constituirte como el adulto que en teoría hace tiempo deberías estar siendo.
Transitas por los espacios (previstos o no), y muchas veces en la piel del que pretende, mientras debajo de ella te parece más bien hilarante usar alguna que otra (rara) vez zapatillas o maquillaje, o hablar con los demás como el que está seguro de lo que dice. Y aunque hay terrenos en los que te cuesta menos trabajo que en otros, e incluso en algunos te sorprende ver cómo de a poco el disfraz parece adherirse a ti de forma permanente; cuando aquello del discurso surte efecto y logras lo que te habías propuesto, no puedes evitar sentirte como la niña que ha hecho la travesura más grande de todas y no fue descubierta.
¿Será que Él no se dio cuenta?
Te miró y por alguna razón decidió quedarse. Y tú fuiste entonces la más feliz de todas.
Comenzaron su historia al tropezarse en aquel escenario inverosímil de formas y fondos morales apretados, pero supiste que era él (y no otro) porque a pesar de la multitud no era posible confundirlo.
Te gustó que sonriera, que bromeara, y la facilidad con que interactuaba en el mundo. Te gustaron sus ideas y sus emociones. Te gustó observar en él a un ser que, como tú, también se rehusaba a verse almidonado, y sin embargo admiraste que aún así fuera "adulto", mientras te parecía inexplicable que no por eso hubiese dejado de ser genuino. Te pareció que era de esas raras aves que, dice el dicho, pueden estar con la mierda y salir de ella intactas.
Un día te diste cuenta de que ibas a aquél lugar más por mirarlo que por cualquiera otra razón y que, con el paso del tiempo, esperabas cada vez con más ansiedad el minuto 51 en que lo veías detenerse en el umbral de “tu” puerta para, invariablemente, regalarte una sonrisa.
Otro día decidieron que serían Compañeros de Vida.
Y resultó que cada uno traía consigo un montón de historias que a veces parecía difícil empatar, pero que una a una fueron colocando en el lugar que eligieron, con el afán de construir su propia historia en común, en que cupiera el pasado como entidad que contiene todo aquello que les hacía ser lo que hasta entonces eran, pero donde prevaleciera ante todo (excepto ante ese pequeño Ser extraordinario) la idea del presente que a cada paso se hacía el antes futuro en que por algún motivo les pareció que sería bonito caminar juntos.
Han pasado más de nueve meses desde que miraste por primera vez sus ojos y no pudiste menos que pensar que eran tan o más brillantes que el Sol.
Pero pasó también que un día te levantaste y te descubriste tan oriunda como nunca de este lugar que te parió.
Entonces pareció abrirse una brecha en la que te encargaste de poner toda clase de obstáculos para evitar que algún puente se tendiera.
Te convenciste de que el asunto era irreconciliable: que viento y frialdad nada tenían que ver con el Sol y la calidez del que en tierra ajena y agreste ha conservado en alto su estandarte, y se ha mantenido a su vez firme al punto de apropiarse de ella, sin por ello perder su esencia, ni la esperanza de que un día sea menos complicada la distancia cultural.
Y visto lo visto, parece que tú no le ayudas.
Sin embargo, por alguna razón ha permanecido a tu lado.
Y aunque debes confesar que has pensado que quizás después de todo sí sería más fácil que cada uno buscara otros horizontes, la verdad es que aún con la incomprensión y los prejuicios familiares, aunados al pavor que a veces (en efecto) sientes al pensar que quizás no deberías arriesgar la ficción de estabilidad y armonía, por tratar de romper esquemas y estructuras construidas por generaciones, o incluso aventurarte a dar nuevos y desconocidos pasos; sólo deseas que sepa que caminar a través de esa orilla en que el océano se encuentra con la tierra, ha sido todo lo más bonito desde que él sostiene tu mano.
Sucede que a veces transitas por esa línea con más temor del que crees, y entonces tratas de protegerte, y te pones suspicaz, y grosera e inaccesible.
No sabes si fue otro sueño o lo escuchaste de paso, pero esta vez el eco repite una frase:
"...Mis besos y abrazos los tienes... te mando mis labios y brazos para que a los unos los beses cuando quieras, y los otros te abracen cuando lo necesites..."
Qué maldita y qué egoísta debe ser la oreja destinada a recibir esas palabras. Habría que mirarlas una por una, para saber por qué la sintaxis y conjugaciones elegidas por el articulador de la misma te parecen hoy la consigna más triste que hayas escuchado en mucho tiempo...
[Y como dijo aquél hombre: You can tell everybody that this is your song…]

29.12.08

segunda persona

Tuviste un sueño.
Y como ése has tenido doscientos cincuenta más. O no sabes si contaste mal.
Pero este fue especial, aunque sólo recuerdas esa parte de la que ni siquiera sabes el contexto, en que a uno de los personajes le dices: "tengo que agradecerte, porque hiciste que volviera a escribir..."
Y no es como si antes lo hicieras. Es decir, que la frase suena como la que diría quien de oficio, o de Vida (como si el oficio no fuera muchas veces la Vida, y viceversa) se hubiese dedicado a ello, y hoy tuviese mucho tiempo de no hacerlo.
Lo que hacías está lejos de parecerse a la imagen sugerida. Sólo a veces dejabas revolcarse a algunas letras hasta que ellas decidieran dónde y cómo acomodarse. Y aunque a veces te portabas tirana y, cual maestra de primaria las formabas a tu gusto, al final ellas hacían su voluntad.
Luego volvías a mirarlas y decías: "ah, que se habrían visto más bonitas así o asá..." o "hizo falta que viniera fulana..." y según tú, no te angustiabas, pero de cualquier modo eventualmente dejaste de aparecerte por la casa...
Debes admitir que lo disfrutabas. Mirarlas jugar y danzar por la pantalla.
Pero pasó que vino un tiempo en el que no supiste qué pasó. Sólo que en tu cabeza sonaba aquella frase de verdades y muy grandes y de no quereres.
Te fuiste, pues. Olvidaste muchas cosas. Has aprendido otras tantas. [Lo de olvidar es un decir, si como sea no crees en eso. Crees en las gavetas y en que unas están más atrás que otras, que por eso cuesta más trabajo recuperar lo que en ellas depositas. Crees en que a veces las cerramos y decidimos tirar llaves. Pero también en que siempre, aún en los casos más difíciles y hasta médicamente diagnosticados, existe la posibilidad de hallarlas y abrir cada estante, y desempolvar recuerdos y volverlos a enmarcar...]
Pasaron días que se convirtieron en semanas, que en meses, que en años.
Espacios nuevos o conocidos como sea siempre nuevos.
Nuevas miradas que se suman a los millones de ellas que hasta ahora has encontrado, pero de las que sólo algunas se fijan y quedan ancladas. Y que, como aquellas que aún hoy existen en ti, que un día también fueron nuevas, se convierten en lazos.
Te asomas a casa y cuando menos lo esperas te abre la puerta y te invita a entrar. Decides no preguntarte por el sentido de tu regreso, y si es útil o no para el Universo, pues no enseñas nada a nadie y ni siquiera es atractivo.
Como sea es tu espacio, y si escribes sólo para ti, además de egoísmo también puede que sea necesidad de mirarte de nuevo en el espejo. Más que por narcisismo: por no olvidarte. Por no olvidar a los Otros que en ti viven desde que con ellos te encontraste.
Te has vuelto nostálgica, es lo primero que puedes notar. ¿No lo eras ya?
Ha de ser el cuarto de siglo.
Pero las letras no saben de eso, y todavía juegan. Así que te sientas y como el Marvin de aquella película que dicen no es tan inolvidable, pero que a ti te gusta tanto, miras las luces en la habitación y no puedes menos que sentirte feliz. Y querer quedarte más. Salir de nuevo y volver más a menudo.
Tal vez lo hagas.

22.6.07

manifiesto

Yo creo que los sueños igual se cansan de ser soñados.

Lo creo porque los he visto.

Cuando les pasa hacen gala de una independencia que raramente les conocemos y sencillamente desaparecen.

Su ida es un espectáculo extraño para los que se sienten dueños de ellos... desgarrador para los que no entienden que también los sueños necesitan descansar.

No se sabe a dónde van a recrearse, pues una vez que lo han decidido, es imposible que los acompañes; pero debe ser sin duda un lugar hermoso, porque sé de muchos sueños que en algún momento han deseado ir allí.

Hay veces que, fiel a tu papel de soñador, te pones autoritario y los detienes... te aferras a ellos y los traes para allá y para acá, que los pobres terminan hechos jirones. Otras veces los dejas muy bien guardaditos en cajones forrados cuidadosamente con satén y bajo llave... pero terminas olvidando que ahí estaban y ellos se mueren de tristeza.

Aunque no siempre es así. También pasa a veces que los traes encima y dentro, y les platicas de su naturaleza: de cómo han nacido para dar vida (porque dan vida) al que los sueña -y viceversa-, y de cómo su destino es trascender al más puro estilo que sólo ellos que son sueños saben en determinado momento y no antes ni después, y de cómo para nosotros los humanos son tan importantes al grado que hay quienes afirman pomposamente que "sin sueños no podríamos vivir".

Y cuando al sueño le platicas estas cosas, ¡quién sabe qué cosas pensará!, pero casi siempre pasa que te mira con ternura, que hasta llegas a pensar que ya todo eso lo sabía. Y entonces te recorre un gran escalofrío cuando te preguntas si también sabrá que finalmente (y como todos) sólo ha nacido para morir.

"Para trascender", dirán los optimistas, y no los contradigo.

Pero es que, como en todas las historias, a veces hay cosas tristes: sueños que se lanzan al vacío o que mueren olvidados, y que no alcanzan a armar ese gran rompecabezas que es su propia existencia, y cuya conformación es el sentido de vida que los hace subsistir.

Porque no hay nada más bello para un sueño, que mirarse cada día al espejo y descubrir un nuevo fragmento de sí mismo que ha adquirido forma, color, textura, claridad... aunque sepa que al llegar a la última pieza, no quedará más que cerrar los ojos y dejarse llevar, mientras se levanta la materialización de sí mismo, aunque signifique su propia muerte.

(El nacimiento de un sueño también es una cosa mágica. Tal vez otro día escriba al respecto).

El caso es que algunos sueños, cuando no ven nada claro en sus vidas, yo creo que se aburren y las patitas les brincan, y el corazón, de ganas de ir a ese lugar que sólo ellos saben que existe, porque es de esas cosas que son ciertas desde los tiempos de los sueños más viejos, aunque no exista una sola prueba de ello, y de las que, si te falta fe, seguro habrás de renegar, desdichado, porque en ese momento las estarás destruyendo.

Y yo creo que tienen derecho.

Que es justo para un sueño poder ser libre si tú, soñador, no has entendido la enorme responsabilidad que es cuidarlo. Y es que a veces los subestimamos, creyendo que sin nosotros no viven. Ingenuos, si el Universo y sus posibilidades son de cualidad del infinito.

Por eso hoy quiero ser portavoz. Decirle al mundo que los sueños también tienen la necesidad de ser cultivados. No importa sin son sueños eternos, de los que existen sólo para mantenernos en pie, no obstante que no se materialicen.

Lo importante para todos ellos, es que no mueran olvidados... que se les hable a menudo, que se les acaricie... que se les lleve al campo y al mar y a la montaña... y que si un día también ellos lo piden... que se les deje libres.

16.1.07

prólogo/epílogo

["...verdad es muy grande que yo... que yo no quisiera ni hablar...
ni hablar, ni dormir, ni oír, ni querer... ni hablar... ni oír... ni querer..."]

27.12.06

...pobrecita eternidad.

24.12.06

revelaciones

Por la mañana vino a mi puerta una mujer que decía traer la "buena nueva" de dios, la cual me explicó en unos cuantos minutos con la selección de los fragmentos precisos de una Biblia de pasta de cuero en color malva (misma que extrajo de su bolso de mano y que hojeaba con admirable habilidad, hallando casi sin titubear el puñado de versículos cuyos números de identificación estaban resaltados dentro de un círculo hecho con bolígrafo, por ser las "palabras clave" con que había de creerse en lo que venía predicando) y que consistía básicamente en la supresión de toda iniquidad en el Universo con estrategias depuradoras de esas de las que ese señor suele valerse -como los diluvios, pregunten a Noé o a alguno de sus descendientes más allegados que de seguro se saben la historia-.
Debo decir que a estas personas generalmente las recibo con un gesto amable y la provisión de la mínima información básica ("lo siento, pero de verdad que estoy ocupada...") para despedirlas en el siguiente instante, recibiéndoles una o dos de las publicaciones que mes con mes editan en idiomas tan inusuales como el hiligaynon o el cebuano, donde hablan de "temas de actualidad (si es que de algo le sirve a los Xhosas o a los Zulúes saber que dios se manifiesta ante nosotros también a través de la Internet y, por supuesto, que el demonio acecha detrás de cada teen-porn que podemos encontrar en la "ré"...) fomentando la confianza en la promesa del Creador de establecer un nuevo mundo pacífico y seguro que pronto reemplazará al sistema de cosas actual caracterizado por la maldad y la rebelión" y que, no sé en Filipinas, pero en mi casa terminan siendo la plataforma perfecta para las descargas de rutina del aparato excretor de Planeta (el nuevo inquilino canino de casa) o cualquiera que sea la mascota en turno.
Pero esta vez la escuché atentamente. Me pareció que era justo, tomando en cuenta la hora a la que seguramente tuvo que levantarse para llegar a mi hogar tan jodidamente temprano, a pesar de que no fue grato tener que despojarme de las cálidas sábanas entre las que me encontraba antes de su llegada.
Después de medio segundo de escucharla, mi cerebro se fragmentó en dos: la parte que recreaba en imágenes lo que hablaba, y la que dibujaba mi propia percepción de exactamente las mismas palabras. Así pues, cuando me pidió mi opinión al respecto, decidí hablarle de ello.
Al principio pareció molesta, debido a que mi percepción no es precisamente tan parecida a la de su religión o cualquiera otra. No podría jactarme de un ateismo, pero definitivamente por el momento puedo prescindir de una religión, y no por eso mi vida es más o menos complicada. Pero bastó un poco de diplomacia para que relajara el entrecejo y me escuchara tal como yo lo había hecho con ella.
Hablamos, pues, de la Biblia y de Jebús, de la Historia, de los Mitos y de las metáforas, de la función de la religión según mis pretensiones cognoscitivas y de su total confianza en su sistema de creencias, de la Fe, de su percepción de las cosas y de cómo era la mía.
Y aunque los discursos en apariencia no dejaban de contraponerse, la verdad es que en el fondo poseían la misma esencia.
De pronto pasó un taxi a gran velocidad, y una desafortunada decisión motriz, llevó a un lanudito de los varios perros callejeros que viven en mi cuadra (desde hace años desfilan por temporadas: vienen, se van, regresan solos o acompañados por otros colegas...) debajo del automóvil. El perrito chilló de dolor pero afortunadamente salió casi ileso. Al salir corrió hacia donde estábamos y al unísono nos inclinamos a ver cómo estaba y si no le había pasado algo.
Dejamos de hablar de Religión.
Después del incidente, volvimos a nuestras posiciones iniciales y, sin más, nos despedimos con un abrazo.
Ni su dios ni mi creencia saben qué pasó en ese momento.
Ella se fue con su fe, y yo me quedé con mi mañana y las cosas de mi cabeza en su lugar.
Y tal vez sea un rasgo esquizoide, pero creo que lo del perrito fue una señal.
[Mientras entraba a casa buscando la comida de Planeta, pensé en que definitivamente no hace falta la predicación, ni el catecismo ni las normas religiosas... sólo un poco más de sentido común en los seres humanos... y quizás así podríamos inclinarnos todos al mismo tiempo cada vez que un perrito fuera arrollado por accidente, sin necesidad de hacerlo como mérito para alcanzar el prestigiado lugar prometido de cualquiera Paraíso].

1.12.06

ley de la gravedad

Nunca una Navidad me había dejado tan mal sabor de boca como la de este año, con todo y que va empezando.

Por mucho tiempo he tenido que sufrir todo tipo de vejaciones por no ser una "entusiasta de época", por lo menos de la navideña. Y es que mi corazón está llenito de cosas lindas, pero eso no impide que deteste el fin de año desde mediados de octubre, que es cuando el monstruo del mercado ataca ya sin miramientos a toda madre de familia incauta que acude con inocencia al supermercado con la firme convicción de "esta vez sí comprar sólo lo necesario para la despensa"... para llegar al susodicho lugar y ser víctima del despliegue de hiperviolencia vía el arsenal mercadotécnico más sucio (ese que dentro de un minicatálogo de cuestionable ética y diseño reza: "ofertas navideñas"), y salir del mismo, cargada de toda clase de productos innecesarios como una nueva guía de bolitas rojas y doradas para el árbol, dos cajas de foquitos navideños porque los de casa se fundieron cuando los pisó el chubi (tu perro)... y con eso de que son "series" (me reservo la explicación de esta parte compleja de la Física), un juego de baño de bonita manufactura en fieltro con motivos verdes y rojos que con un poco de imaginación parecen ser nochebuenas, y un par de metros de muérdago de alambre forrado con rafia, con el detalle exquisito de un cartel rectangular que se sostiene de sus extremos superiores con una cadena de plástico dorada y en el que se lee en garigoleada caligrafía "bésame ahora", en el supuesto de que el lector se encuentre acompañado y debajo de tan sugerente construcción simbólica.

El caso es que, al llegar esta época, inevitablemente comienzo a sentir unas profundas náuseas que perduran hasta pasado el 6 de enero del siguiente año, y esto me ha hecho depositaria de motes como el de "Grinch" o "Mrs. Scrooge". Pero este año seguramente eso cambiará, pues con el panorama que a partir de este día se patentiza como "irreversiblemente ilegítimo-legitimado" -aunque se viniera cocinando hace mucho tiempo- creo que no seré la única que no disfrute el fin de año... ni los próximos seis completos.

Por eso estoy contenta... porque el yugo del desprecio y la incomprensión social esta vez será menos doloroso ante la multitud que no hallará motivo para celebrar (y menos cuando llegue enero con las alzas en los precios de los productos, por ejemplo), y al ser compartido con los millones de mexicanos que estamos indignados para empezar por este atropello a la conciencia, aunque las razones para los demás excluyan lo netamente "navideño".

No obstante, casi todo en esta época es nefasto, y esa ficción del "Espíritu de la Navidad" de verdad que enferma. Mucho más cuando (como Juanito, el niño de silla de ruedas que cantaba el "caballo de palo") ves cómo le dan su Santa Clós -y por adelantado- a ese niño caprichoso del trajecito azul que no se lo merece ni un poco.

Quizás lo único que pueda hacerte reír, es la forma en que se lo dieron. Mira que recibir algo de madrugada y en casa... pensé que nomás las serenatas... porque hasta los regalos de santa y reyes magos los ves hasta que amanece.

Pero a estas alturas ya no es suficiente el placer de ver cómo no es capaz de estar en los recintos oficiales y designados para cada ceremonia... lo que urge es una solución aunque, si es cierta la sentencia de Pérez-Reverté de que "en el mundo no hay soluciones... sólo consuelos..." temo que tengamos que echarnos al lomo la presencia de un Presidente Ilegítimo Ultraderechista con el que ojalá que dios nos agarre confesados... (Ah, caray, no. Necesito otro dicho, este no ajustó... si este señor se codea con los altos lores Eclesiásticos y de seguro ya hasta tiene su palco prepagado en el mismísimo paraíso) y quedarnos con el consuelo de un gobierno legítimo paralelo, aunque sólo sea simbólico.

Estoy decepcionada y esto es lo que haré: voy a los brazos de Morfeo con la Esperanza de que al despertar todo esto haya sido una pesadilla (me da una de flor de palabaza)... aunque dudo que mi fe dé para tanto, como para transformar ipso facto esta obscena realidad dentro de la que estamos.

Como sea, me marcho, pero sirva de colofón este axioma de construcción lógica personal apresurada:

"Si usted consigue permanecer indiferente mientras a su alrededor cada vez más personas abren los ojos y se suman a la lucha en favor de la causa del pueblo, y en contra de la tiranía camuflada como supuesta democracia desde lo 'institucional', probablemente usted no entiende la gravedad de la situación"

15.11.06

memoria

Hubo una noche como esta hace un año, y hace dos y hace tres...

6.11.06

receta ancestral

Ante la incongruencia de mi autodenominación como "lúdica" y además "hedonista", contrapuesta a la serie de autoflagelaciones literarias que han salido de mis dedos en los últimos tiempos y que me delatan como más bien depresiva, o por lo menos sentimentaloide... y motivada por la reciente lectura del post de un buen cómplice donde hace alusión a una rola de causti-motivación genuina, y por el recuerdo de aquellos días, mis amigos, que pensamos que no habrían de terminar... en que cantábamos y bailábamos por siempre y un día más... laralaralala... laralaralala... (para los que no sepan, es el fragmento de una rola de raíces ucranianas arreglada por un tal Gene Raskin y que cantaba una tal Mary Hopkins a fines de los sesentas), me veo en la necesidad de romper el hechizo y...

"...Damita, Caballero y demás pasajero a bordo de esta unidad, en esta ocasión le traigo, sí mire usted, la solución a todo mal y dolencia, a todo achaque y tormento... hoy pongo a su disposición el producto que sin más ha revolucionado a la ciencia y provisto de salud a millones de dolientes de norte a sur, de este a oeste, en mar y tierra por todo el mundo... que ha dejado las salas de hospital vacías, que ha llevado a los psiquiatras a la ruina... que para administrarse no necesita de receta médica ni de dosis definida, que puede recomendarse a amigos y familiares, que se puede compartir, que se puede reciclar, que no importa cuántas veces se lo quiera usted tomar... que si después ya no lo necesita lo puede usted regalar... que si no quiere me lo puede no comprar... pero igual escúcheme... que la oportunidad es única y hoy se la puede llevar... traigo Señor, Señora, esta vez... la cura sin precedentes, panacea universal... secreto de antiguas eras, transmitido a mensajeros... abra bien sus ojos, prepare sus oídos y ahí le va una probadita... sienta cómo hace efecto en usted el... [aquí, favor de hacer tono de compilación de vagón de metro]

¡¡¡¡¡japi-japi-pi-pi-pi-pi-pi-mi-mi-mi-mi-mi-mi-mmmiiiiiiix.........!!!!!!
que le incluye:
'Hakuna Matata' de Timón y Pumba featuriiin (lo que quiera que eso sea) Simba
'Nadaremos, Nadaremos' de Dori (mi gemelita) la de Nemo
'Don't Worry Be Happy' de Bobby Mc-Ferrin
'Three Little Birds' de Bob Marley
'Let It Go!' de Deitra Farr
'Hay Un Gato Negro En El Tapiar' de Luis Ma. Pescetti
'Ríe' de Cucho Lambreta (para mayor ilustración vea 31 minutos o la Hermandad)
'Luz Azul' de Aterciopelados (¡nueva!, las voy recordando...)
'Mi Perro Dinamita' de Los Redonditos de Ricota (otra que recordé)
la sempiternamente virtuosa Suite 'La Vida Es Hermosa' del maestrazo Johann Sebastian Mastropiero compuesta por encargo del Centro Estatal de Asistencia al Suicida (¡novísima!... ¿dudas? ponga en su buscador favorito " Les Luthiers")
'I Feel Good' de James Brown (gracias a on da moon... cómplice desde El Rincón y El Récord de la Extinción)
'Busca Lo Más Vital' del mismísimo Baloo (en voz del mismísimo Tin Tan) (la pregunta es: ¡¡¿¿¿cómo pude omitirla por tanto tiempo, si es BÁ-SI-CA...???!! ...gracias a mi carnalito y su relato del desfile de Reyes Magos acontecido hace unas horas en el recién desempaquetado 2009... jojo...)
¡¡¡...Y muchos éxitos más...!!!
¡A weevo! Creo que soy remala como aprendiz de merolico, pero igual me lo llevaba. Se vale que lo sigan completando mientras recuerdo las que tenía hace tiempo en mente.
El criterio de selección, como habrán visto, es que la rola incite a la felicidad, a la despreocupación, a la soltura y a la desvergüenza... bueno, bueno, para que no suene tan campechano: a una "Actitud Zen" =)

no por siempre en la tierra, sólo un poco aquí...

"...El hombre desde que nace ya está maduro para morir..."
Martin Heidegger
Y aún nos es tan difícil de este lado del océano, y después de la invasión-conquista, verlo así.
La carne no queda, queda la herencia, las experiencias, las enseñanzas, las figuras en la memoria, los sonidos y los olores cada vez que los evocas, los nombres que cerca del momento de la muerte no puedes pronunciar, pero que con el tiempo se convierten en amuleto de tranquilidad y de paz, de la que ellos mismos deben tener ya...
Mientras lo comprendemos... tomo un respiro y recuerdo (¿para que no mueran?) a mis muertos.

22.10.06

notas profanas (a propósito de Anathema/Stream of Passion)

Lo intenté de verdad, pero no pude...
Escribir las letras exactas que describieran con la mínima cercanía a la realidad posible, mi "cómo fue" de ese día... de haber estado allí dentro sintiendo -más que escuchando- sin el estéreo como intermediario (amplificadores, bocinas y micrófonos en este caso no cuentan), a la banda que sin más, en los últimos años se ha convertido en el soundtrack pluscuamperfecto de no pocos instantes de vida, de esos que son fundamentales para la reconstrucción de mi historia y una remotamente acercada comprensión de la misma... pues pareciera que las canciones hubiesen sido escritas porque sabían que las necesitaría para traducir eso que de otro modo y con todo y la magnífica elocuencia (sí, claro) no habría podido expresar. Además de que, per sé, son la condensación de las ondas sonoras más acertadamente tejidas y dispuestas para entrar por cada poro de mi piel y generar un amplísimo crisol de emociones, muchas veces las más complicadas... mientras por la otra vía, la de mis oídos que llevan cada nota a algún lugar donde se concentran y anclan... lo más atinado que podría decir es que significan casi siempre un verdadero shock y la revelación de la más pura sincronicidad...
Aunado al "plus" de otra banda que, por un lado, me provoca total orgullo ajeno (porque no soy la que canta o está trepada en el escenario con un bajo, guitarra o ya de perdida un triángulo -con el respeto que merece tan digno instrumento- ...y se me hace como cuando decimos "¡a hueevo! le ganamos a la Selección "x" en el fútbol..." ¿ajá? y de seguro te cansaste harto ahí corriendo y metiendo goles, ¿nooo?) pero bien propio, por ser prueba fehaciente de que en nuestro país por supuesto que existen talentos talla EG, y este mundo globalizado con sus artilugios y plataformas -si sabes aprovecharlo- te ofrece la oportunidad de llegar a horizontes que quizás de otro modo sería muy complicado que pudieras alcanzar... y por otro, una total admiración al personaje de cuya mente surgió como proyecto que ahora es una realidad de gira por múltiples espacios de nuestro Globo (admiración que inicialmente sentí por empatía con la de aquél que me lo presentara en sus otros proyectos, pero que ahora es totalmente genuina).
Y lo intenté. Y mientras más lo pensaba, más lejos quedaban las palabras de la verdadera sensación. No quise dejarlo así... entonces cerré los ojos y recordé. Y para cuando, después de no sé cuántos minutos, horas o infinitos, los abrí de nuevo, las palabras sólo dijeron: "lo siento... creo que no seremos suficientes..."
Peor aún, al recordar historias (de las que me sé algunas) de personas que habían esperado la mitad de su vida para poder estar frente a ellos... me sentí terriblemente blasfema.
Y aunque finalmente no lo borré, remito al lector ocasional que pasare por aquí, a mis escenarios de complicidad y a que sigan las rutas a través de los comentarios. Es mi forma de expiación, claro, pero también todo un placer, leer los vivenciares que estos señores provocaron en cada alma de las que estuvimos allí.
[Si no deseara compartirlo habría optado por, de verdad, no escribir nada al respecto... salvo algunas mentiras piadosas]

18.10.06

mentiras piadosas

Un cuento por lo general es breve.
De no ser así, en el mejor de los casos podría convertirse en novela, cuando no en destino.
Un cuento es un relato ficticio.
De no ser así, en el mejor de los casos podría convertirse en reportaje, cuando no en (¡oh!) realidad.
Un cuento no necesita contarse con palabras.
Basta un poco de magia, la narrativa exquisita de la noche y la lírica cautivadora de dos almas con cuerpo, para crear el espacio propicio en que estas historias se articulan y se manifiestan con la nitidez del que se cree verdadero.
Que sin embargo, quizás muy en el fondo, sabe que no lo es...
Escuché un cuento del que conocía ya desde el principio el desenlace. No sé si fue ventaja o lo contrario.
Y aún me quedé a escucharlo. Salía de mí y se mezclaba con la parte de la historia que él relataba. La magia se extendía por todo el espacio, en el lapso en que se contaba con su propio lenguaje. Y parecía como si tuviese un eco que a la vuelta repetía constantemente que nada pasaba, que todo estaba bien.
El tiempo de pronto se detuvo, pero en ese punto giraba con la gracia del que sabe que no importa si decide no caminar por un instante: no hay prisa y se da el lujo de complacer al que depende de sus pasos.
De cualquier modo, esta vez disfruté con cada uno de mis sentidos, palmo a palmo en toda mi piel esa ficción, que al final se disolvió con toda naturalidad, sin aspavientos ni estrepitosas caídas.
Debe ser la costumbre.
O que me fascinan los cuentos, aunque deteste las mentiras.
Es que los unos, si bien quimeras, no son como las otras, y de todas las letras, son los que más me cautivan.
Quizás por eso, porque son breves, no como las novelas que no dejan de hablarte y te piden que estés con ellas incontables madrugadas.
Que no es que no las disfrute. Los prefiero porque me parecen más justos. Son ventanas (al exterior o al interior, según se quiera) y no te aprisionan: puedes levantar pronto la mirada y no olvidarlos sin extraviarte tan largamente, si donde vives (carajo) finalmente es fuera de ellos.
Y debo admitir, so pena de aparecer como vulgar y mundana, que prefiero una sola verdad que mil ficciones extraordinarias. Paradoja, si los cuentos también me atrapan. Y éste me vino tan bien...
Porque sí. Porque tenía la magia de lo que tanto deseaba. Y aunque después del punto final nada en la realidad había cambiado, y al contrario, parecía notarse más que antes, no importa en absoluto cuando revivo la paz temporal que me trajo, que si desapareció en ese momento, pues qué diablos, ¿a quién le importa?

19.9.06

terremoto

...A 21 años de aquel día... presenciamos ya desde hace tiempo la preparación de este movimiento que ha de ser crucial para el acomodo de las placas sociotectónicas de nuestro país...
Imposible predecir la magnitud o el día preciso, pero los hombres de ciencia mirarán atónitos hacia nuestros horizontes, pues no tendrá un epicentro limitado, sino que la sacudida se extenderá por todo el territorio.
Se abrirá la Tierra (la que hoy está en las manos equivocadas) y, como en el Apocalipsis, se tragará todo aquello que sea un obstáculo para la evolución hacia un estado social más equitativo y justo.
Y así de sabia como es ella, sintetizará lo poco que de positivo encuentre y desechará el resto, que de absorber todo sin tal proceso, correría el riesgo de quedar por siempre estéril...
...Ya lo presienten algunos, los que habrán de ser tragados. Tienen miedo y quieren infundirlo a los demás para ver si pueden evitarlo. Pero lo sabe desde mucho antes el pueblo, y está preparándose para ello.
Y todos sabemos: nada que hacer contra Natura.
Mucho menos si se le une (en pro) Cultura.
[¿Qué hacer en caso de aumento en la intensidad?
Protéjase bajo la Conciencia Social.
Debajo de ella nada habrá de suceder que no tenga Sentido].

18.9.06

desviaciones

...¿Cómo es que, una vez más, toda esta energía que tengo, que obtengo en parte desde fuera, filtrándose por cada uno de mis sentidos de distintas formas y siendo escudriñada a su ingreso... que existe también a partir de lo que había acumulado desde mi pasado inmediato y el remoto: mi memoria colectiva, transgeneracional... y que encuentra su perfecto nicho-incubadora aquí donde se concentra este cúmulo amorfo de vivencias transformadas en memoria, de ideas, sensaciones traducidas en emociones que a su vez recuperan recuerdos, que en un complicado proceso le dotan de distintas "calidades" pero que, por lo demás, son sólo material codificado en señales eléctricas que viajan a través de finísimos cables protegidos por una delgada capa proteínica, y que tienen la tarea de propiciar la activación de complejos sistemas motrices, biológicos, psicológicos o combinados que, como sea, me instan a expresarme... me hace transitar por los mismos territorios de reflexión... re-reflexión... o lo que es lo mismo, vuelta a la misma jodida cavilación del mismo tema que ayer mismo sobre el diván mi psicoanalista de bolsillo había logrado devolverme en la certeza de que ya lo tenía resuelto: que la mitad de éste no tenía sentido (y aunque no le creí, fiel al precepto del sentido en el sinsentido, me convencí de que "por salud mental" era mejor creer que le creía o, en el último de los casos fingirlo, pero cuidadosamente, y cerciorándome de hacerlo para dentro y para afuera) y la otra mitad terminaría por no tenerlo algún día, siendo optimistas, no muy lejano... ?
Ya me tengo harta. Decido rebelarme contra mí... reprimirme por demás, y esperar a ver si por efecto tantra-mántrico esta energía se disuelve y distribuye en perfecta armonización con cada subsistema y suprasistema de mi ser...
Ojalá.
[Mientras tanto, creo que he logrado evadirme, salir por mis propias tangentes, y evitar así la pena pública de una revelación bucólica... ¡salud por eso!]

28.8.06

premoniciones, preocupaciones y una muestra de aprendizaje significativo

...A propósito de la ida viento en popa de la construcción del complejo vacacional para güeritos jubilados y panzones "por pudiencia" (básicamente) en el poblado de Real del Monte en el Estado de Hidalgo... pese a todo análisis de impacto ecológico que lo denuncia como inviable por la cantidad de hectáreas que se necesita¿ba? talar, entre otras cosas... y poniendo especial énfasis en las múltiples carencias que tienen los habitantes de las zonas aledañas, como (y por citar sólo una) la de agua potable... misma que POR SUPUESTO nunca le habrá de faltar al consabido Club de Golf & Resort Real del Monte... aunque esto parece no hacer mayor mella en aquellos que se entusiasman con el proyecto. Para muestra, un fragmento de una pequeña nota en cierto sitio de promoción turística de nuestro país:
"La construcción de las instalaciones del club de golf y la grabación de la mencionada telenovela [¿importa cuál?],significan sin duda parte de la consolidación de los proyectos que se han canalizado para esta zona que se localiza a pocos kilómetros al norte de Pachuca y que se distingue por sus bosques, montañas, lagos y singulares poblaciones habitadas por hospitalarios hidalguenses..." 1 [temo que en poco tiempo tengamos que decir: "se distinguía"...]
1http://www.visitemexicoprensa.com.mx/files/turistica/destinos/04/febrero04.htm

...A propósito de nuestra indiferencia ante los "proyectos" encaminados hacia el sostenimiento de la política neoliberal en nuestro país... [claro, no tomen en cuenta la nieve, que aquí no tenemos mucha... aunque con tanto desajuste ambiental provocado ni más ni menos que por nosotros mismos... quién sabe... al rato Cuernavaca nos va a resultar sede de los Juegos Olímpicos de Invierno...]

...A propósito de CUALQUIER enfrentamiento bélico que venga a su cabeza... pasado o reciente... [considero es una visión humanista (sic) desde la trinchera de los mismos proletarios a los que Marx dirigiera su Manifiesto... pero con cierto ajuste maquiavélico y mordaz -del autor- ]

...¡¡¡Ah!!! Propósito bien culminado de "aprendizaje significativo". O de cómo el instinto (fundamentalmente práctico) puede permearse y dar paso a pretensiones meramente narcisistas o, en caso sublimado, "esteticistas"... ¿artísticas?... que no creo que éste sea el caso.

Como sea. Se trata de un concurso de pesca, ¡¡y voto por el grandote marino!! =)

[NOTA: Las imágenes pertenecen a las distintas galerías de 2 humoristas gráficos considerados ecologistas.

1. "Día Forestal Mundial" de José María Nieto. (Valladolid, 1971)

2. "Felices Apagones" de Enrique Ventura -dibujante- (Madrid, 1946) y Toni Coromina -guionista- (Vic, 1955)

3. "Armamento a go-go" de E. Ventura y T. Coromina

4. "Concurso de pesca" de J. M. Nieto

...Lamento no poner ligas, pero ¡no sé usar bien el blogger! (acepto asesorías)].